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Mito 8: Sin una lista grande, no se puede hacer email marketing

Categoría: Consejos Email Marketing

Imagen Mito 8: Sin una lista grande, no se puede hacer email market

Este mito se oye bastante por los departamentos de marketing, pero es más bien una excusa para no empezar a hacer email marketing. Tener una lista con pocos suscriptores puede desmoralizar al principio, se desconfía de los resultados que se conseguirán y se acaban priorizando otras acciones. Es mejor esperar a tener más de 1.000 suscriptores, ¿no? ¡Falso! Una newsletter que reciben 20 personas puede ser igual de interesante y efectiva que la que enviarías a 20.000. 

 

Por qué es bueno tener una lista pequeña

Lo mejor en email marketing es no pensar en términos de cantidad, sino de calidad. Así que no hay listas pequeñas o grandes porque no importa tanto el volumen de suscriptores, sino sus interacciones. Si están comprometidos, es decir, abren y hacen clic en las campañas, y acaban comprado o reservando una cita con un agente comercial, puede ser rentable hacer el envío, aunque sea solo a unas pocas personas.

Si tienes una base de datos de pocos registros, lo más probable es que los conozcas a todos y que tengan una alta predisposición para atender a tus comunicaciones porque ellos también saben quién eres y qué puedes ofrecerles. Esto es positivo para tu estrategia de email marketing porque sabrás exactamente qué tipo de mensaje enviarles. Así conseguirás buenos resultados y podrás analizar cómo reaccionan, por ejemplo, a las imágenes o a las llamadas a la acción.

Irás mejorando a medida que aumenten las suscripciones, con lo que también podrás experimentar con formatos, estilo y frecuencia. Es más fácil probar cuando sabes quién lo recibirá que cuando desconoces al público. Si en la lista hay pocas personas, son de más confianza y pueden perdonar errores más fácilmente porque saben que estás empezando.

Otra ventaja es que, si después de intentarlo, ves que esto del email marketing no es lo tuyo, puedes dejar de hacer envíos sin remordimientos porque no implicará a muchas personas. Aun así, te recomendamos que no lo hagas porque desaprovecharías los aprendizajes que seguro habrás conseguido sobre los gustos de tus suscriptores.

 

Cómo conseguir los primeros suscriptores

La primera dirección de correo electrónico de tu base de datos será la tuya, después añadirás a otras personas de tu departamento y acabarás ampliando al resto de tu empresa. Este es el camino más habitual, primero porque alguien tiene que recibir las pruebas y segundo porque, una vez superadas, cualquier empleado puede estar interesado en saber las novedades de la empresa.

Para hacer crecer la lista, el recurso más cercano son los clientes y proveedores actuales. Cada negocio es diferente, pero se puede valorar la posibilidad de incluir a los que dejaron de serlo si todavía podrían recuperarse como tales. Por supuesto, hay que respetar el RGPD, así que no actúes a la ligera. Quizá se contemplase esta opción en el contrato de servicios, pero has de asegurarte de que tienes su consentimiento para incluirlos en la base de datos para hacer envíos comerciales.

Superados los círculos más cercanos, hay que buscar suscriptores igual que haría cualquier empresa: acercando el formulario de alta donde ya se tiene una audiencia potencialmente interesada.

  • Canales digitales, como web y redes sociales, son los más probables para captar a las primeras personas interesadas en recibir información de la empresa que ya siguen. También las firmas de los correos de los empleados.
  • Espacios físicos, como tickets de compra, flyers en las tiendas y catálogos de productos. Los códigos QR son una buena solución para dirigir hacia allí el tráfico y facilitar que encuentren el formulario.

También es posible crear campañas concretas para aumentar la base de datos con promociones, como lead magnets o concursos, que supongan un incentivo a los usuarios. Pero, hagas lo que hagas, nunca compres listas de contactos: aunque parece la mejor forma de conseguir aumentar el número de suscriptores, es una práctica ilegal.

 

Qué enviar a una lista con pocos suscriptores

Siguiendo el mismo criterio que para conseguir los primeros suscriptores, es posible adaptar los envíos a quién conforme la lista:

  • Solo tú: revisa las plantillas disponibles hasta encontrar dos o tres que te encajen. Utiliza textos de prueba para comprobar cuál te iría mejor para tu negocio. El objetivo de estos primeros envíos es simplemente testear las posibilidades de los diferentes formatos.
  • Tu departamento: prepara un envío de prueba con textos e imágenes reales, como si tuvieras que mandarlo de verdad a tu lista de suscriptores, llámalo número beta. Se trata de contrastar lo que has decidido para tener otros puntos de vista de tu área, por ejemplo sobre colores corporativos o el tipo de contenidos que has planificado.
  • Tu empresa: lo leerán personas que conoces, pero no es un lanzamiento oficial, considéralo el número 0. Lo que te interesa es que haya diferentes perfiles testeando la campaña para detectar problemas de diseño o de legibilidad en varios ordenadores. Puede ser interesante conocer sus opiniones, pero recuerda que tu audiencia principal no son ellos.
  • Clientes y proveedores actuales: ahora sí que es momento de anunciar al mundo el número 1 de tu newsletter. Puedes enviar un mensaje especial de agradecimiento por su fidelidad, una selección de noticias o una promoción, lo que sea que hayas pensado hacer normalmente. Como son pocos y sabes quiénes son y lo que tienen en común, prepárales campañas que les pueden interesar.
  • Clientes y proveedores pasados: recuperar su interés dependerá de por qué dejaron de serlo. Por ejemplo: explicar las novedades, añadir descuentos o tratar de crear una imagen más moderna con una nueva plantilla pueden ser formas de que quizá a medio o largo plazo vuelvan a ser clientes.
  • Captación: si los motivos para que se apunten son ofertas o información exclusiva, eso es lo que has de darles. Ahora bien, el incentivo es lo que quieren ellos, pero también has de lograr tus objetivos, así que tendrás que preparar comunicaciones para ello, siempre equilibrando las opciones para que no quieran darse de baja.

Rápidamente, la lista será una mezcla de todos estos públicos, lo cual en la práctica significa que lo más interesante para conseguir buenos resultados será trocearla para hacer envíos dirigidos a un grupo con gustos o necesidades similares. Desde esta perspectiva, podemos decir que segmentar es crear listas pequeñas desde una más grande.

Así que, incluso cuando se tienen miles de suscriptores, se acaban haciendo campañas para grupos más reducidos. Por eso se puede hacer email marketing con listas grandes o pequeñas, porque la clave está en la calidad de sus datos.

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