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Objetivos y llamadas a la acción han de ir de la mano

Por Eva - 18-01-2018

Objetivos y llamadas a la acción han de ir de la mano

Cada una de las campañas que envías tiene un objetivo señalado en tu estrategia de email marketing. Desde informar de una noticia importante para la empresa a vender online un nuevo producto, hay diferentes motivos por los que contactar con los suscriptores. Pero es igual de relevante saber qué quieres que hagan después de que les envíes la newsletter. ¿Qué compren directamente, que te llamen o que se pasen por la oficina?

Pongamos que tienes una tienda física y que utilizas la newsletter para avisarles de tus últimas novedades. Por ejemplo, un centro de fitness que notifica una nueva clase para los socios o una inmobiliaria que comunica que tiene un local rebajado de precio. En ambas situaciones, el objetivo es vender algo: entradas para la sesión o la propiedad en si misma. Pero la forma de llegar a conseguirlo puede variar, entre otras cosas, según cómo se enfoque la comunicación.

En el caso del gimnasio, la llamada a la acción puede ser:

  • “Consulta los horarios”: el botón iría a una página con la ficha del curso.
  • “Pide más información”: iría a un formulario general o a uno sobre el propio curso para ampliar la información recibida y disponible en la web.
  • “Reserva ya tu plaza”: iría a una landing de registro al curso.

Cualquiera de estas opciones lleva a los usuarios al objetivo que estás persiguiendo (que se apunten al nuevo curso) pero el camino es más o menos directo, según los pasos intermedios que propongas. Dependiendo de cuál elijas, el contenido de la newsletter deberá ser más o menos completa (no reservarán plaza sin saber horarios, por ejemplo).

Además, aunque tú quieras todo el proceso que se haga online para facilitar la gestión interna, has de tener en cuenta el comportamiento del usuario. Si cada semana va al gimnasio un par de veces, ¿por qué rellenar un formulario si puede preguntar en recepción o mirar el tablón de anuncios la próxima vez que vaya? En estos casos, el resultado de la newsletter parece peor porque no consigue los clicks en la llamada a la acción pero el objetivo final sí se cumple, aunque haya seguido otro camino.

En el caso de la inmobiliaria, también los mundos online y offline se relacionan, pero el proceso de compra es mucho más complejo. Por eso la llamada a la acción no puede ser tan directa como en una tienda online cualquiera (el habitual “Compra ahora”). Difícilmente el objetivo de la newsletter es la compra por impulso en el mismo momento que se envía, pero sí contribuye a llevar gente a la oficina.

Las llamadas a la acción pueden ser “Más información” o “Solicita una visita”, nuevamente según cuántos datos proporciones en la propia newsletter. En esta situación, sabiendo que no se puede comprar directamente, el objetivo principal puede ser llevar tráfico a la web para ahí lograr que se concierten las visitas. Igual que antes, no se puede olvidar la manera de actuar del usuario: quizá con las fotografías de la newsletter tenga suficiente para valorar si es lo que busca o quizá prefiera pasarse por la oficina para que le des más información en persona.

En general, para tratar de conciliar mundo online y offline a la hora de valorar los objetivos conseguidos en la campaña, no te fijes solo en el CTR: intenta averiguar si el usuario es suscriptor y así sabrás si has logrado el impacto que querías con las llamadas a la acción utilizadas. 


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Publicado el: 18-01-2018


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